¡Hola, Mareados! He aquí, yo, de nuevo para contarles que las cosas no han ido nada bien (que inusual). Que aquello que consideré útil en aquel momento, no me sirve más. No lo malinterpreten, no he tenido un ápice de intención de darles información errada. Es más, no es que lo sea, sino que cuando uno entra en el terreno volátil de los ataques de ansiedad , las reglas del juego cambian rotundamente. En algún momento, les hablé de cómo combatirla y créanme, aquellos consejos me ayudaron un montón cuando La Marea no pasaba de olas. Sin embargo, tras estas no se encontraba la calma, sino muchas otras que te embisten sin tregua alguna: arremetidas de pánico y brisas de angustia configuran este nuevo ambiente. Angustia El día a día, de por sí, no se pinta nada reconfortante, por ello trato de evitar situaciones y surco caminos para que, de lo posible, no me tope con La Marea. Fracaso, claro está. Más aún, cuando se aproximan las fechas de exámenes y, junto a estos, la tan...